Rediseño de página web en Costa Rica: cuándo conviene
Cuándo conviene un rediseño de página web en Costa Rica y cuándo alcanza con mantener. Qué te cuesta una página lenta y qué te cuesta una desactualizada.
Por Doryfy ·
Una página con varios años encima produce dos quejas que suenan parecidas. Una es "está lentísima". La otra es "dice cosas que ya no hacemos". Desde adentro del negocio se sienten igual de incómodas. Son problemas distintos, cuestan distinto y la solución de uno no arregla el otro.
Lenta y desactualizada no son el mismo problema
Una página puede abrir rápido y estar describiendo un negocio que ya no existe: precios viejos, un servicio que dejaste de dar hace rato, un teléfono que nadie contesta. También puede estar impecable de contenido y tardar tanto en cargar que poca gente llega a leerla.
Separarlos es lo primero que hay que hacer, porque uno se resuelve sobre la página que ya tenés y el otro suele pedir empezar de nuevo.
Qué te cuesta una página lenta
Lo primero que se pierde es la gente que no espera. Alguien que busca desde el teléfono, en la calle, con una señal irregular, no tiene ninguna razón para quedarse viendo una pantalla en blanco. Vuelve a los resultados y abre la siguiente. El artículo sobre página web para celular explica qué necesita para que esa visita se quede. Esa visita no aparece en ningún reporte como consulta perdida porque nunca llegó a ser visita.
Lo segundo es menos visible. La velocidad y la comodidad de uso son parte de cómo Google evalúa la experiencia de una página. No es lo único que mira ni lo más importante, pero es una desventaja que se arrastra en todas las búsquedas a la vez. Las otras razones están en el artículo sobre por qué una página no aparece en Google.
Hay un tercer costo que solo aparece cuando hay publicidad de por medio. Un clic pagado que llega a una página lenta se paga igual que uno que llega a una rápida. La inversión se cobra completa aunque la página pierda la visita.
Qué te cuesta una página desactualizada
Acá la gente llega igual; lo que se pierde es la conversación. La gente entra, lee algo que dejó de ser cierto y llega al negocio con una idea equivocada de qué vendés o de cuánto cuesta. Esa consulta consume el mismo tiempo que una buena y termina en nada.
Las formas más comunes:
- Precios o condiciones que cambiaron. La persona llega con una cifra en la cabeza que ya no existe. La conversación arranca corrigiendo en lugar de vendiendo.
- Servicios que ya no das. Te siguen preguntando por algo que dejaste de hacer. Cada consulta de esas hay que desarmarla a mano.
- Servicios nuevos que no están. Lo que más vendés hoy no aparece por ningún lado, así que nadie lo encuentra ni lo pregunta.
- Un contacto que no se atiende. Un correo que ya nadie revisa, un número que cambió. Es una falla que nadie nota: la consulta existió, entró y nadie la vio.
- Fotos y textos de otra etapa. El negocio creció, cambió de local o cambió de equipo. La página sigue mostrando la versión anterior.
Nada de esta lista pide un rediseño. Pide que alguien tenga a cargo mantener la página al día.
Cuándo alcanza con mantener
Si la estructura sigue sirviendo, si la página se usa cómodamente desde el celular y lo único viejo es el contenido, lo que hace falta es mantenimiento web: cambios puntuales cada mes y la página en línea con su certificado de seguridad y sus respaldos.
Es la opción más barata de las dos y casi siempre la correcta cuando el problema es de contenido. En Doryfy ese plan incluye dos cambios al mes pedidos por el cliente, sin permanencia.
Cuándo conviene rediseñar
El rediseño se justifica cuando el problema no está en lo que la página dice sino en cómo está armada:
- No se puede usar cómodamente desde el teléfono y arreglarla pedazo por pedazo cuesta más que rehacerla.
- No hay dónde poner lo que el negocio vende hoy. Cada servicio nuevo termina apretado en una sección que no era para eso.
- No está hecha para búsquedas. No tiene estructura de contenido ni SEO base, así que no hay desde dónde empezar a trabajar el posicionamiento SEO.
- Nadie la puede tocar. Se perdió el acceso o cada cambio depende de una persona que ya no está.
- El negocio cambió de fondo y la página describe otro.
Un rediseño no promete ventas ni posiciones. Lo que hace es cambiar la base: una página que se usa bien desde el teléfono y que tiene dónde crecer.
Qué se conserva y qué no
Lo que se conserva, siempre:
- El dominio. Es del negocio y no cambia por rediseñar. Si hoy está a nombre de un tercero, ese es un tema para resolver antes de arrancar.
- El contenido que sigue sirviendo. Textos, fotos, listas de servicios, preguntas que tus clientes hacen siempre. Se revisa qué sigue vigente y eso entra al proyecto.
- Lo que ya sabés de tu público. Por dónde te contactan, qué preguntan primero, qué les frena. Eso ordena la página nueva mejor que cualquier referencia de diseño.
Lo que no se conserva: la estructura anterior, la apariencia y las decisiones que traía la página vieja. Ese es el punto del rediseño.
Hay una parte que se acuerda antes de empezar y conviene dejar por escrito: qué pasa con las direcciones que hoy existen. Si tu página tiene contenido que Google ya conoce, ese contenido tiene una dirección y el proyecto tiene que decir qué se hace con ella. Es una conversación de alcance, no un detalle de la última semana.
Una última condición: Doryfy construye o rediseña la página. No trabaja sobre páginas de terceros.
Qué mueve el precio de un rediseño
Lo mismo que mueve el de una página nueva: el alcance acordado por escrito, si la página está hecha para que te encuentren en Google o para recibir gente que vos llevás. También si lleva desarrollo hecho a la medida de tu operación. El detalle de cada uno está en el artículo sobre cuánto cuesta una página web.
Un rediseño se compra de dos formas. Como pago único, que es la página sola. O adentro de un plan mensual, con la página web incluida: hay planes desde ₡300.000 + IVA al mes. En el Plan Básico la página va con su mantenimiento, anuncios en Facebook e Instagram, 10 artes al mes para esos anuncios y un portal de métricas. El Plan Integral suma Google Ads, posicionamiento SEO, presencia en buscadores con IA, mejoras semanales de la página y un CRM.
¿Una página lenta y una página desactualizada son el mismo problema?
No. Una página puede abrir rápido y estar describiendo un negocio que ya no existe. También puede estar impecable de contenido y tardar tanto en cargar que poca gente llega a leerla. Uno se resuelve sobre la página que ya tenés y el otro suele pedir empezar de nuevo.
¿Cuándo alcanza con mantener la página?
Si la estructura sigue sirviendo, si la página se usa cómodamente desde el celular y lo único viejo es el contenido, lo que hace falta es mantenimiento web. Precios o condiciones que cambiaron, servicios que ya no das, servicios nuevos que no están, un contacto que no se atiende o fotos y textos de otra etapa no piden un rediseño. Piden que alguien tenga a cargo mantener la página al día. En Doryfy el mantenimiento web incluye dos cambios al mes pedidos por el cliente, sin permanencia, con la página en línea, su certificado de seguridad y sus respaldos.
¿Cuándo conviene rediseñar?
Cuando el problema no está en lo que la página dice sino en cómo está armada. No se puede usar cómodamente desde el teléfono y arreglarla pedazo por pedazo cuesta más que rehacerla. No hay dónde poner lo que el negocio vende hoy. No está hecha para búsquedas: no tiene estructura de contenido ni SEO base. Nadie la puede tocar. O el negocio cambió de fondo y la página describe otro. Un rediseño no promete ventas ni posiciones.
¿Doryfy trabaja sobre una página hecha por otra persona?
No. Doryfy construye o rediseña la página. No trabaja sobre páginas de terceros.
Por dónde seguir
La primera pregunta es corta: ¿lo viejo es la información o la página? De esa respuesta sale si lo que sigue es mantenimiento mes a mes o un proyecto de rediseño. Contanos qué vende tu negocio hoy y qué dice hoy tu página.